El fenómeno Zelig

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Iñaki Errazkin | El fenómeno Zelig

Ayer vi por enésima vez la película “Zelig”, con Woody Allen como director, guionista y protagonista. Se trata de una comedia de 1983 que, en formato de falso documental, narra la historia imaginaria de Leonard Zelig, un individuo que padece una patología que le lleva a adoptar la personalidad y el aspecto físico de quienes le rodean, logrando confundirse con el entorno como si de un camaleón se tratase. El personaje que interpreta el señor Allen es capaz de segregar melanina a la velocidad de la luz para no destacar entre los negros, engordar en segundos para integrarse en un grupo de obesos o cambiar sus facciones en un instante para pasar desapercibido en cualquier Chinatown.


Sin llegar a estos extremos, he conocido a muchos Zelig en mi vida, de derechas, de izquierdas y mediopensionistas. Me refiero a esas gentes sin personalidad, de opiniones prestadas, que repiten y defienden como propios los argumentos que han oído o leído en este o aquel medio de comunicación. Lo hacen sin pretenderlo, estimulados inconscientemente por su necesidad de sentirse parte del rebaño. Es un síndrome humano, demasiado humano, que diría Nietzsche.

Cierto es que el que se exhibe se expone. Así, quienes tenemos la suerte de poder acceder a foros en los que compartir públicamente nuestros pensamientos contrarios al injusto orden establecido, somos objetivo preferente de los papagayos adoctrinados por el Cuarto Poder. Son los tontos útiles del Sistema, los que instalados en la más absoluta inopia intelectual niegan la vigencia de la lucha de clases porque así han sido aleccionados por los reptiles que venden a buen precio su palabrería en las tertulias. No importa si ellos mismos son parias de la tierra, pues, en su indefensión, han aceptado la tabla de valores impuesta por los amos de sus vidas y haciendas. Para ellos, quienes preconizamos la necesidad de luchar para transformar este planeta en un mundo más amable, justo y solidario, somos unos indeseables, subversivos y filoterroristas que ponemos en peligro no sé qué quimérica paz social.
En la otra ala del espectro político, los Zelig izquierdistas reproducen los mismos esquemas que sus adversarios. El miedo a desafinar les hace osados, llevándolos a justificar falazmente sus posturas sectarias con argumentos ad hóminem con los que intentan lesionar a los pensadores libres. La libertad incomoda a los esclavos.

El fascismo islámico, la Guerra Santa y la pornotopia del paraíso 1

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Catalina de Erauso | El fascismo islámico, la Guerra Santa y la pornotopia del paraíso 1

Esta es la primera parte de una reseña, tal vez resumen escueto, sobre un libro que no ha sido traducido al español todavía. Se trata de “El fascismo islámico” de Hamed Abdel-Samad. Contiene una infinidad de datos muy relevantes para entender acontecimientos recientes en el mundo islámico. Algunos datos pueden ser muy molestos, motivo por el cual el autor desata tempestades allí donde se presenta.

Hamed Abdel-Samad nacido en 1972 en Giza, El Cairo, muy cerca de las famosas pirámides es hijo de un imán de Egipto. Es hablante nativo de árabe, conoce el árabe clásico y las fuentes de sabiduría del islam. Con 23 años emigró a Alemania y se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad de Augsburgo. Vive en estos momentos en algún lugar de Alemania bajo protección policial porque el sabio islámico Mahmoud Shaabande la Universidad Al-Azahr de El Cairo pronunció una fatwa en 2013 en la que instaba a todos los musulmanes del mundo a asesinar a Abdel-Samad al haberlo acusado del delito de herejía por escribir un libro titulado Mi despedida desde el cieloque publicó en 2009. En este libro abogaba por un islam sin yihad (Guerra Santa), sin sharia (ley islámica) y sin proselitismo. Desde 2013 le acompañan varios policías las 24 horas del día y cambia de residencia cada cierto tiempo por indicación del Ministerio de Interior de Alemania. Cuando da charlas es siempre en medio de altísimas medidas de seguridad porque es el crítico del islam nacionalizado alemán que, posiblemente, mejor conozca el Corán, los hadices y la sunna por haber leído los textos originales en árabe clásico. Para los que no conozcan los entresijos de la religión islámica, el Corán es el libro sagrado que los musulmanes consideran que es la revelación divina directa, o sea la palabra de Dios que no se puede ni modificar ni cuestionar. Los hadices contienen palabras del profeta Mohamed no recogidas en el Corán y que fueron inmortalizadas por sus coetáneos estando estas sujetas a interpretación de los sabios islámicos debido a que algunas fuentes no son dignas de crédito. La sunna es la biografía del profeta. Estos tres elementos conforman el islam y han de ser vistos como una unidad indisoluble. Abdel-Samad se ha perfilado como el crítico más laureado y odiado del islam en Alemania, religión de la que él bebió desde su más temprana niñez en su casa. Su carrera de Ciencias Políticas le acercó a los autores de la ilustración francesa y alemana que despertaron en él la duda sobre su entramado de valores y creencias y le allanaron el camino para apartarse del islam. Cuando critica el islam, lo hace basándose en los textos coránicos originales además de los hadices y la biografía del profeta o sunna. Analiza todas estas fuentes evaluando el contexto histórico en los que se produjeron los hechos y los interpreta cuestionando la vigencia de sus doctrinas en el siglo XXI basándose en los derechos humanos universales hoy vigentes.Como la Guerra Santa es una obligación para todo musulmán, conviene recordar cómo se puede llevar a cabo. Con la palabra, con el corazón, o sea los hechos, o con la espada, es decir con la violencia. Todos los musulmanes que difundan el islam por cualquiera de estos métodos, obtendrán el premio más alto cuando mueran. Abdel-Samad analiza, entre otros, las recompensas a los jihadistas en su libro “El fascismo islámico”. 

Al capítulo “Jihad y la pornotopia del paraíso” le dedica 10 páginas (129-139 en su versión en alemán), es decir al galardón que reciben los que divulgan el islam por el mundo. Para entrar en materia, el paraíso se compone de siete jardines superpuestos que no están sujetos por pilares (31:10, 13:2) algo a lo que hace alusión el propio Corán en las suras 23:17, 23:86, 41:11-12, entre otras, y es una concepción del cielo que también está presente en la tradición judaica o en el propio Aristóteles. El cielo inferior está adornado por estrellas para proteger contra los satanes según la sura 37.6., 67.5. La descripción de los moradores del paraíso tiene marcados visos humanos e incluso la flora es similar a la terrenal. Los tamaños difieren porque se describe un árbol cuya sombra necesita un jinete 100 años en atravesar (Bukhari V8 B76 N559). El último de los jardines es el paraíso donde habita Alá, el cual está dividido en 100 compartimentos según Bukhari y está reservado a los muhahidin (los soldados del Jihad). Cuanto mayores sean las hazañas en la Guerra Santa, más arriba llega el soldado. El lugar más codiciado entre los fieles es Al-Firdaus, debajo del Señor, donde nacen los ríos que llevan agua, miel, leche y vino que no se corrompen ni producen cefaleas. Este es el paraíso que Hamed Abdel-Samad denomina pornotopia tomando prestado el término acuñado por el psicoanalista norteamericano Steven P. Marcus. Pornotopia es un estado fantástico dominado por la actividad sexual universal.

Abdel-Samad desgrana los elementos sexuales del relato del paraíso islámico basándose en las suras coránicas y los hadices enmarcándolos en su justo contexto indagando así en la personalidad del profeta. Afirma, no sin cierta ironía, que un relato de esa índole ya habría sido censurado en países árabes en los que sigue vigente la censura por ser el texto prolijo en detalles sobre la culminación del éxtasis sexual y el placer carnal en general, de ahí la alusión a pornotopia. Pero veamos qué ofrece el paraíso islámico según los hadices a todos aquellos que han llevado una existencia en consonancia con el islam en la vida terrenal. En el paraíso encontramos habitantes llamadas “huris” o mujeres vírgenes voluptuosas que están a la espera de los que han luchado por Alá. Hay 72 para cada buen creyente varón. Son de una belleza extrema, con ojos muy grandes y pechos voluptuosos que se inflan y que las huris apenas cubren con telas de seda. Además, pueden gozar de sus esposas que habían tenido en vida. Todas ellas tienen vaginas exquisitamente seductoras. Los hombres que han podido llegar al séptimo cielo son hombres que tienen erecciones infinitas que les permite fornicar sin pausa y sin cansancio. Por ende, existen las figuras de los eunucos que son los que sirven frutas, carne de ave y vino a los creyentes. Cada una de esas huris tiene 70 sirvientas que también están a disposición de los mártires. Por lo tanto, a cada mártir le corresponden 5040 mujeres como premio por haber muerto por la causa de Alá. Los autores de los hadices tenían una imaginación desbocada y narraban el acto del coito con todo lujo de detalles según Abdel-Samad. Dice así el teólogo medieval Al-Suyuti que las huris no pierden la virginidad a pesar de haber fornicado los mártires con ellas. El pene no conoce flacidez y “el coito es extremadamente dulce, no es de este mundo”, concluye. Este es solo un ejemplo porque hay una infinidad de consejos en los libros religiosos de cómo lograr el éxtasis sexual. Abdel-Samad afirma citando a Thomas Maul que resulta muy revelador que la unión con Alá se materialice en la satisfacción del instinto sexual del hombre y no en la unión con Alá. Todos los tabúes que existen en la tierra quedan derogados en el paraíso, pero no para las mujeres. Las mujeres siguen siendo el objeto sexual de los hombres también en el más allá. Las servidoras del sexo o huris no tienen mayores privilegios aparte de no quedar embarazadas y estar libres de menstruación. A mí me llama la atención que los moradores del séptimo cielo no tengan prohibido el consumo de alcohol.

El profeta tenía una relación ambivalente para con las mujeres según el autor del libro. Y esta ambivalencia estaba directamente relacionada con su biografía o la sunna. En su faceta misericordiosa, el profeta introdujo el derecho a parte de la herencia del marido, un hito en los derechos de las mujeres que enviudaban. Aconsejó a los musulmanes ser cariñosos y benevolentes con sus esposas. También dio por bueno que las mujeres que fuesen emprendedoras y tuviesen patrimonio propio, como ocurrió con su primera esposa y mecenas. Por último, dijo que las mujeres eran iguales ante Dios. Todas estas bondades contrastan con las facetas más misóginas de su personalidad. Tal vez por los celos que sentían algunas de sus esposas hacia Aishe, su esposa más joven y preferida, y los conflictos que se derivaban de ello, el profeta tenía otras pautas de comportamiento. Se casó con Aishe cuando esta tenía 6 años consumando el matrimonio a los 9 y cuando el profeta ya había cumplido más de 50 años. Aishe era la única virgen con la que se casó entre sus 12 mujeres porque las otras eran viudas, casadas o divorciadas. Y esa ambivalencia brota de su relación con la sexualidad.

El papel que desempeña la sexualidad en el islam no está nada claro según Abdel-Samad. Afirma que no se sabe si el islam está hipersexualizado o es puramente ascético. Para ilustrar esta duda, hace hincapié entre la discrepancia manifiesta entre cuadros medievales donde se presentan harems con mujeres medio desnudas en poses lascivas y las mujeres musulmanas tapadas de pies a cabeza. La sexualidad, añade, desempeña un papel primordial en el islam, pero siempre entendida desde la perspectiva del hombre. La relación del islam con la sexualidad es, en cualquier caso, contradictoria. En un extremo están las mujeres cubiertas de pies a cabeza que son omnipresentes en sociedades musulmanas sunníes y, en el otro extremo, una manada de personas con una sexualidad reprimida que no acierta a cumplir con los preceptos de su propia religión. Abdel-Samad sugiere que esa relación contradictoria refleja las vicisitudes de la biografía del propio profeta. Su primera mujer y mecenas Khadija murió en el año 619 cuando tenía 60 años. Mohamed tenía 15 años menos. Es a partir de ese momento que el profeta se casa con once mujeres. El matrimonio con la mayoría de ellas se produjo pasados los 55, cuando la potencia sexual masculina acusa un descenso sustancial según el autor. No tuvo hijos con ellas.

Para entender esta relación contradictoria con la sexualidad, el autor hace referencia a una anécdota muy conocida de la biografía del profeta. Se trata de la batalla contra los judíos Quraiza. Cuando Mohamed y sus soldados ganaron la batalla, uno de sus soldados pidió permiso al profeta para disfrutar carnalmente de una de las mujeres que tomaron como prisionera de guerra. Era Safiya y la rehén tenía una belleza singular. El profeta no se la concedió porque dijo que era para él. Por lo tanto, tuvo acceso carnal a ella sin que mediase su consentimiento aquella misma noche. Hoy lo denominaríamos violación. Al día siguiente, cuando Mohamed salió de su tienda de campaña se encontró a ese soldado delante de la puerta haciendo guardia. El soldado le confesó que se quedó fuera vigilando porque temía que Safiya se vengase de él asesinándolo porque el profeta había decapitado a su marido, a su hermano y a toda su tribu judía. Abdel-samad interpreta este hecho histórico en clave de guerra y dominación. La guerra islámica significa ocupación, asesinato de los varones, esclavización de sus mujeres y conquista de sus úteros para multiplicar el número de musulmanes dejándolas preñadas. La religión se transmite por vía paterna en el islam, al contrario que en el judaísmo donde se transmite por vía matrilineal. El autor relata que los soldados islamistas suelen hacer lo mismo actualmente cuando entran en pueblos cristianos en Siria e Iraq y lo siguen considerando como buena tradición islámica hasta el día de hoy.

La sexualidad no se entiende sin la virginidad en el islam. El culto a la virginidad es algo que el islam heredó del judaísmo en el cual las relaciones extramatrimoniales son objeto de sanción penal severa. Pero el culto a la virginidad ha sido exacerbado, si cabe, en el ámbito islámico. Precisamente porque 11 de las esposas del profeta no eran vírgenes, aconsejó a sus colaboradores lo siguiente: “Casaos con las vírgenes porque sus úteros son más capaces y sus labios son más dulces y además son más fáciles de formar”. De esto se deriva que el himen tiene un estatus jurídico singular según la ley islámica. Citando a Thomas Maul que ha examinado la jurisprudencia en Irán, afirma Abdel-Samad que la virginidad de una mujer vale más que su vida. Al igual que a una mujer le corresponde la mitad de la herencia que a un hombre, cuando esta es asesinada el perpetrador solo tiene que pagar la mitad de lo que debería pagar por un hombre a los familiares de la víctima. Ese pago se denomina dyya. Y lo interesante es cuando en lugar de asesinato se producen lesiones. El artículo 297 establece que el asesinato de un hombre equivale a 100 camellos. La misma tasa se estipula para los testículos, el izquierdo vale 66,6 y el derecho solo 33,33 camellos porque la shariaconsidera que el testículo izquierdo es el responsable de transmitir el sexo masculino. Por lo tanto, concluye Abdel-Samad que la vida de una mujer vale menos que el testículo izquierdo de un hombre. Pero si alguien le perfora su himen por violación, le corresponden 50 camellos además de la dote que le hubiese correspondido si se hubiese casado. Es decir, su himen es más valioso que su vida. La relación extramarital de la mujer se sanciona con la lapidación. Ahora bien, si esa mujer firma un contrato de matrimonio de duración limitada antes del coito, se puede acostar con quien quiera tantas veces como quiera sin salirse del corsé islámico chiíta de Irán. Es una práctica muy extendida entre los hombres iraníes. Abdel-Samad concluye con cierta amargura que las sociedades en las que domina el islam están bañadas de miseria y doble moral. El matrimonio, cuya única función es la reproducción del islam, es un contrato civil que estipula derechos y obligaciones para los contrayentes, correspondiéndole la vigilancia de su cumplimiento al estado.

Hay otros muchos relatos sobre el profeta recogidos en los hadices que rezuman animadversión contra las mujeres o, tal vez, misoginia manifiesta según Abdel-Samad. En este sentido, se sabe que el profeta llevó a su esposa preferida a un campo de batalla. A la vuelta, Aishe –que era una niña- se perdió y después fue encontrada en la tienda de camellos de otro hombre. Antes de que el profeta llegase a Medina, ya se hablaba de este tema insinuándose que Aishe le había sido infiel. Cuenta Abel-Samad que el profeta estaba dolido y estuvo llorando varios días. Un primo suyo le aconsejó que repudiara a Aishe, pero en ese momento le llegó una revelación divina que le aseguró que fueron los infieles quienes habían divulgado esa falsedad y Aishe no fue castigada por ese desliz. Algo parecido se repitió en las filas de sus esposas. Algunas de sus esposas acusaron a otra de haber mantenido relaciones sexuales con un esclavo. Cuando el verdugo fue a ejecutarlo constató que estaba castrado. Es a partir de este momento en el que Mohamed les impuso nuevas normas de vestimenta y comportamiento a todas sus esposas. Les obligó a cubrirse por completo y no podían hablar con otro hombre a no ser que mediara un muro entre ellos. Los islámicos tradicionalistas siguen favoreciendo este tipo de comportamiento hasta nuestros días porque fue la forma de actuar de Mohamed y él es el ejemplo a seguir. Abdel-Samad considera que el velo es un reflejo de la desconfianza del hombre hacia la mujer y también de la mujer hacia el mundo exterior.

El párrafo que sigue es casi la traducción literal del último párrafo del capítulo que se resume aquí. Hace hincapié sobre la miseria y doble moral en lo relativo a la sexualidad en el mundo islámico en vista de las vulneraciones de los derechos a la integridad física de las mujeres. Menciona los ataques con ácido a mujeres que no llevan velo así como crímenes de honor y lapidaciones que son comportamientos misóginos totalmente normalizados en sociedades musulmanas. Añade que, en los países como Afganistán, Egipto o Irán, en los que la sexualidad se tabuiza, las agresiones sexuales en la vía pública a plena luz del día alcanzan dimensiones inaceptables. Los islamistas convencen a hombres jóvenes de alistarse para la Guerra Santa en Siria porque les cuentan que allí está permitido el sexo por la Guerra Santa. En la guerra de Siria combaten muchos hombres jóvenes de estados musulmanes, mayormente del norte de África. Los sabios sunitas suelen apoyar la Guerra Santa sexual porque entienden que es lícito ese proceder al haber permitido el profeta practicar el sexo a sus soldados con las mujeres tomadas presas sin que medie el matrimonio tras una larga batalla para que pudiesen descargar su tensión sexual. Abdel-Samad ironiza diciendo que aquí se deroga la prohibición del sexo extramarital porque lo que se persigue es un bien mayor: la Guerra Santa. Se trata de motivar al soldado jihadista y promover sus fantasías sobre el paraíso que le espera si fallece en la Guerra Santa.

El capítulo contiene muchos más detalles que es imposible resumir en un artículo. Valga como resumen, que muchos hombres extremadamente pobres ven el paraíso como el lugar donde podrán alcanzar lo que añoran y jamás lograrán en vida al no disponer de patrimonio suficiente para optar a una sola mujer o a una vida medianamente digna. En el séptimo cielo les espera la abundancia material y la plenitud sexual. Por tanto, sufrir en la tierra es un mal menor comparado a la felicidad eterna a venir, les susurran los sabios en asuntos divinos. Han asumido el papel de pasar penurias porque la responsabilidad divina de guardar la honra de la familia recae sobre el varón y esa tarea los mantiene ocupados de por vida. El honor está estrechamente ligado al aparato reproductor de las hembras que ellos custodian con celo. Con mucho acierto indica Abdel-Samad que el control del vientre de las mujeres en la tierra y, por ende, su sexualidad siempre fue una de las prioridades de los regímenes fascistas.

Habrá otras dos entregas sobre este libro muy informativo y escrito de una forma amena. Para leer todo el libro, tendrán ustedes que esperar a que se traduzca al castellano.

11 Preguntas sobre sexo a un obispo imaginario: honestidad vs. santidad

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A raíz de que el obispo de Oporto se ha retractado sobre el himen de la madre de Cristo, he decidido hacer estas preguntas. Conozco las respuestas de las feministas y otros grupos de personas. Me gustaría que me contestase un obispo.

11 Preguntas sobre sexo a un obispo imaginario: honestidad vs. santidad

  • Desde el punto de vista biológico, el embarazo se entiende como la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, ¿cómo llegó el espermatozoide a las trompas de Falopio sin romper el himen de María, madre de Jesús?¿Se puede explicar esto sin recurrir al milagro o dogma? ¿Qué deben hacer los cristianos conocedores de la biología con el dilema del himen?
  • ¿Qué debe hacer una mujer cristiana cuando un hombre desconocido o su marido intenta violarla? ¿Qué debe hacer el sacerdote en este caso?
  • ¿Qué debemos hacer todos desde la fe cristiana para que los hombres no violen a las mujeres? ¿Cuál es la postura de la iglesia a este respecto?
  • ¿Disfrutar del sexo dentro del matrimonio con la mera intención del disfrute es lícito según la doctrina católica? ¿Y disfrutar del sexo fuera del matrimonio pero con consentimiento de las partes siempre y cuando sean adultos los que pretendan disfrutar del sexo ?
  • Si una mujer decide hacerse una inseminación artificial porque no desea tener marido, ¿cuál es la postura de la iglesia?
  • Cuando un sacerdote pregunta a los casaderos por su pureza, ¿pueden retornar la pregunta ellos mismos y hacer la misma pregunta al sacerdote? ¿Es la pureza antes del matrimonio garante de un matrimonio hasta que la muerte los separe? ¿Por qué no se renueva esa pregunta a los casados? Podríamos empezar por los reyes y mandatarios de todo el mundo.
  • ¿Cómo logran los sacerdotes católicos disertar sobre la sexualidad de hombres y mujeres habiéndose comprometido a ser célibes?¿Es por experiencia antes del sacerdocio? ¿En qué libros basan sus reflexiones que desean que las adoptemos todos los cristianos en nuestros imaginarios?
  • ¿Por qué tiene una importancia tan grande la virginidad femenina en el argumentario de ciertos hombres cuando su propia virginidad es una cuestión que ni se plantea? ¿Cuál es la postura de la iglesia al respecto?
  • ¿Vale la virginidad más que la honestidad en una relación de pareja duradera? Lo uno se pierde una vez y lo segundo no debería perderse nunca.
  • El obispo de Oporto ha dicho y después se ha retractado que la madre de Jesús era una mujer que se quedó embarazada como las demás mujeres pero lo especial en ella era que era pobre, buena persona y fue elegida para ser madre de Cristo. Además añadió que conoce a mujeres con el himen intacto pero que están lejos de Dios y otras con el himen roto y lo están más que las primeras. ¿Qué hay de malo en esta interpretación?
  • ¿Entiende el obispo imaginario que es difícil de ser cristiano cuando quienes lo predican no son personas ejemplares?

Eternamente atrofiados

Sabino Cuadra | Eternamente atrofiados

Fue algo más que un lapsus linguae. Aunque luego lo rectificó tras el escándalo creado, el recién estrenado secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luís Argüello, mostró en su intervención lo más profundo y auténtico de su ADN. Era la primera vez que actuaba en calidad de tal y hablaba de las normas de selección de los nuevos sacerdotes: “Pedimos varones célibes… que se reconozcan y sean enteramente varones y, por tanto heterosexuales”. Ni siquiera parpadeó. Le salió todo de carrerilla. Luego dijo aquello de “donde dije digo, digo Diego”, pero sonó a hueco.

Poca gente ha señalado sin embargo que, junto a los homosexuales, aquella afirmación se refería también, en negativo, a las mujeres. Porque, a los efectos de la formación sacerdotal, lo mismo que los homosexuales no son enteramente varones, las mujeres parecen no ser ni siquiera enteramente personas, puesto que, sean heterosexuales, bisexuales o lesbianas, célibes o no, nunca serán tenidas por aptas para el sacerdocio católico.

Subgénero humano éste de segundo orden, procedente de una costilla de varón y fuente de tentación y pecado, original y de los otros, tal como lo afirman las Sagradas Escrituras, las mujeres son las cribadas sin excepción alguna en las oposiciones a cura. Desconozco que dice la Santa Madre Iglesia en relación con la ordenación sacerdotal para los casos de cambio de sexo en cualquiera de sus dos direcciones, pero me gustaría oír platicar al señor secretario de la Conferencia al respecto ¿Los/as transexuales son enteramente capaces para ser curas, enteramente incapaces o cuarto y mitad de cada.

Y luego está lo otro, lo de la castidad. “Pedimos varones célibes”, dijo el secretario. Se trata de que los elegidos renuncien a uno de los grandes placeres que Dios, en su infinita sabiduría, nos dio en la Creación a todos los seres humanos: la sexualidad. Y eso sí que es optar para el sacerdocio por quienes, podríamos denominarlo así, no son enteramente personas. Porque renunciar al sexo, mejor dicho a su práctica, es algo así como renunciar a ver, oír o usar la mano izquierda. Todo un despropósito. Algo que va contra todas las leyes de la naturaleza, el intelecto y el sentido común.

“Creo que la Iglesia tiene derecho a poder seleccionar sus candidatos y elegir su perfil”, afirmó. Y se quedó tan ancho. Como ocurre en otros casos, las normas que rigen el funcionamiento eclesial se dictan, aplican e interpretan al margen de lo que pueda ser la normativa básica en materia derechos humanos e igualdad entre las personas y los sexos. Así ha sido que, durante siglos, la abusos sexuales practicados en seminarios, colegios, sacristías y casas curales, han sido concebidos por la Iglesia, no como delitos, sino tan solo como pecados. Y para hacer frente a esto está el santo sacramento de la confesión, que no el código penal. O sea, contrición, propósito de la enmienda, penitencia y, ¡hala!, hasta la próxima. De juicio público, nada de nada. A lo más, un traslado a otra parroquia, y de oca a oca y tiro porque me toca..

Se dice que las cosas están cambiando y que el papa Francisco quiere entrarle al tema. Tengo mis dudas al respecto. Y no porque mantenga prejuicios y desconfianzas gratuitas, sino por razones objetivas. En una institución como la Iglesia católica, jerárquica y misógina en su estructuración, célibe en su composición, asentada en arcaicos textos y revelaciones divinas, alérgica al más mínimo funcionamiento democrático y que cuenta con unas fuertes y neurotizadas inercias en su concepción de la sexualidad, es prácticamente imposible (digo “prácticamente”, no completamente, para no incurrir en afirmaciones absolutas) modificar su actual comportamiento.

Hace solo mes y medio la Conferencia Episcopal anunció la creación de una Comisión de trabajo a fin de actualizar los protocolos de actuación de la Iglesia española respecto a los casos de abusos a menores. ¡Bien, un paso adelante!. Pero al frente de ella puso al obispo de Astorga, Juan A. Menéndez, quien en su día encubrió a un cura pederasta de su diócesis y permitió incluso que la parroquia le rindiese un homenaje de despedida cuando fue sancionado. En resumen, se sigue poniendo zorros a cuidar gallineros. ¡Dos pasos atrás!

El anterior secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, a quien sustituyó hace tan solo un par de semanas el antes mentado Luís Argüello, trató también del tema de los abusos sexuales poco antes de dejar su cargo y asumió el silencio cómplice de la Iglesia en relación a los casos de pederastia practicados dentro de esta institución. ¡Otro paso adelante! Pero puso a continuación el ventilador en marcha y afirmó que había que enmarcar lo anterior en un contexto de “inacción de toda la sociedad española” ante estos delitos. Exigió así al resto de la sociedad “asumir su cuota de responsabilidad en esta cultura común compartida de silencio”. O sea, estaba mal, sí, pero es lo que había. Yo pecador, si, pero vosotros mas. Amén. ¡Otros dos pasos atrás!.

Porque la culpa de todo, ya se sabe, la tiene el Maligno. Es éste quien instrumentaliza la sexualidad, incluso la de los menores, para atacar a la Iglesia, que ya lo dijo en su día el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez: “Hay adolescentes de trece años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”. Y no hubo secretario de Conferencia Episcopal alguno que le llamara al orden, ni Papa que lo destituyera. Y así seguimos.

Que una institución que supura ese tipo de ideología en relación con la sexualidad siga teniendo, entre otros muchos santos privilegios, el de introducir la enseñanza de la religión católica en la educación pública y designar a dedo a todo ese profesorado adoctrinador de niñas y niños en las verdades de la fe y la moral católica, con cargo todo ello a los presupuestos públicos, amén de las generosísimas subvenciones dedicadas a la enseñanza privada-confesional en sus colegios, es algo que clama a todos los cielos.

El secretario general de la Conferencia afirmó que los homosexuales no son enteramente varones. Escuchándole, hay serias razones para pensar que en ese conciliábulo hay cuerpos y mentes enteramente atrofiados.

Iruñea, 30 de noviembre de 2018.

Entrevista a Diostuitero

Entrevista a Dios tuitero

Dios no necesita presentación porque todos los creyentes lo conocen. Para todos aquellos ateos que deseen conocerlo, lean esta entrevista.

La vida terrenal

  1. Ya no se reza el rosario ni se ayuna en Cuaresma. ¿Ha desaparecido la fe?

Solamente entre las nuevas generaciones de los países desarrollados. En la mayor parte del planeta tanto Alá como yo y el resto de nuestros colegas de ficción tenemos el negocio asegurado.

  1. ¿En qué parte del cuerpo se esconde el demonio en las mujeres? Se lo pregunto a usted porque el obispo Munilla no supo explicarlo muy bien.

Ja,ja,ja, ¿para qué quieres saber eso?

  1. ¿Juega el demonio al fútbol? ¿Tiene equipo propio?

Sé que tiene a un cancerbero en la portería del Infierno, pero ignoro si cuenta con el resto del equipo.

  1. ¿Cree que renovando los confesionarios, la gente se confesaría más? Tal y como son ahora, la verdad es que dan miedo. ¿Consultan con usted los curas qué penitencia dar a personas tan creyentes y patriotas como Esperanza Aguirre, Rodrigo Rato o Belén Esteban?

La confesión es nuestro servicio de inteligencia, una completísima red de espionaje. Es todo fachada, la penitencia es lo de menos. Lo importante es la información.

Creyentes y crédulos

  1. ¿Dónde se encuentra la medalla que le otorgaron a la Virgen del Pilar?

La hemos empeñado para sacar pasta, que es lo único que nos interesa.

  1. Usted lo sabe todo y sabe que hay asociaciones de alcohólicos y drogadictos anónimos, ¿por qué no hay una asociación de chorizos anónimos o pecadores anónimos del PPSOE?

No habría un sala de reuniones tan grande para albergarlos. Además se apuntarían los del resto de partidos, que no son unos ángeles tampoco

  1. Aquí pensábamos que Pedro Sánchez desvelaría los nombres de las personas acogidas a la amnistía fiscal, pero nos ha dado calabazas. ¿Qué podemos hacer con tanto ladrón? Parece que hubiesen salido todos de la iglesia y se metieron en las arcas públicas.

Seguid rezando

El Juicio final

  1. ¿Nos puede revelar en qué departamento del más allá está Franco? Se lo pregunto porque hay unas abuelas en mi pueblo que tienen miedo de morir porque no quieren encontrarse con él otra vez.

Infierno, quinta planta, sección genocidas, junto a Stalin y Hitler.

  1. ¿Fue Catalina de Erauso una monja buena? ¿Está en el cielo? ¿Y Blesa? ¿Resucitará?

Paso palabra.

  1. ¿Nos puede avanzar si Trump y Billy el Niño irán al cielo?

No, de hecho, nadie va al cielo, ni siquiera los buenos. No me gustan las visitas. Y si la gente fuese al cielo, dejaría de ser el cielo.

  1. Unas amigas me han preguntado que dónde estará Urdangarín cuando le toque la hora. Me lo preguntan porque dicen que está muy bueno.

¡No tenéis perdón de Dios! Se irá a cobrar comisiones al Purgatorio. Es demasiado soso para ir al Infierno.

Errores de la iglesia

  1. ¿Están en el cielo las brujas que quemó Torquemada? ¿Reza Rouco Varela por ellas?

Torquemada quemó algunas brujas, pero muchas menos que en el resto de Europa. Él estaba más especializado en judíos y herejes. No se puede estar a todo.

  1. ¿Y dónde está el hereje Lutero? ¿Con San Ignacio de Loyola?

Lutero estará montanto algún cisma por ahí. Era un tío muy chungo.

  1. ¿Descansa Karl Marx en paz? ¿Está Carrillo con él?

Están juntos fumando todo el día. Me fabrican las nubes.

  1. ¿Qué opina sobre el descanso ad infinitum de Franco embalsamado en una catedral católica? Imagínese que Aznar y Eduardo Inda quieran acompañarlo en la paz eterna…

Las catedrales siempre han estado llenas de mala gente, no es nada nuevo.

La vida en el más allá

  1. ¿Qué tipo de debates mantienen los muertos en el purgatorio? ¿Hay libertad de expresión en el purgatorio o los muertos acatan la ley mordaza para entrar al cielo?

Son todos presos de lo políticamente correcto, como aquí. Se autocensuran a tope.

  1. Unos amigos vascos me han preguntado si hay chuletones y sidrerías en el Edén.

Había chuletones hasta que se ofendieron los veganos. Y sidrerías no, que las manzanas están prohibidas. Solo hay tofu.

  1. ¿Hay estaciones en el cielo? Se lo pregunto porque al Che le gustaba más bien el clima del Caribe.

Es siempre verano, por el efecto invernadero.

  1. ¿Hay picoletos, maderos y barcos piolines en el purgatorio?¿Se imagina al juez Llarena de ayudante de San Pedro?

No daríamos abasto a meter gente. No, este tema lo llevo con una aplicación informática, rollo Matrix. Es más barato.

Pregunta íntima

  1. Usted le quitó una costilla a Adán para hacer una mujer. ¿Le quedó chepa o algún defecto peor a Adán? Se lo pregunto por el comportamiento de los mozos de La Manada.

Lo de la costilla es un mito. En realidad, y como la propia Biblia dice en otro apartado del Génesis, los creé a la vez. Y los dos me salieron igual de gilipollas.