Catalina de Erauso | Entrevista a Andrés Krakenberger: el caso Pablo Ibar III

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Las pruebas contra Pablo Ibar

  • Pablo ha vuelto a ser declarado culpable el 19 de enero de 2019 por el jurado popular, pero, esta vez, se admitieron algunas pruebas que en el pasado fueron inadmitidas. ¿Qué nos puede decir sobre las pruebas de ADN?

En este último juicio, las pruebas de ADN son admitidas por exigencia legal debido a que una camiseta con la que se secó el sudor el perpetrador fue encontrada en el lugar del crimen. Y hay mucho que decir al respecto. Por costumbre, y es una de esas pocas cosas que está reglamentada en los EEUU, la ley obliga a hacer una comparativa de ADN antes de cada juicio y antes de cada apelación. En consecuencia, desde 1994 hasta 2018 se han realizado como mínimo ocho comparativas de ADN de Pablo y Peñalver, el coacusado. Todas ellas han sido negativas, en las que la presencia ADN de Pablo Ibar en la camiseta que llevaba el perpetrador pudo ser descartada. Cuando se hace la comparativa preceptiva previa al juicio en 2018, se constata una mínima traza de material biológico que tiene una coincidencia parcial con el ADN de Pablo. Ahora bien, esa prueba no cumple con los estándares internacionales aceptados para poder afirmar que el ADN pertenece a Pablo. Hay una coincidencia parcial, pero no supera el umbral mínimo necesario para que sea considerada prueba concluyente. Ante esto, la fiscalía citó a la persona responsable de última comparativa que se personó en el acto de juicio. En el contrainterrogatorio de la defensa, la experta del laboratorio afirmó que la camiseta contenía mucho ADN de cinco personas: de las 3 víctimas y de 2 personas de sexo masculino no identificadas. Esa pequeña traza del ADN de Pablo Ibar está situada más o menos a la altura del pecho de la camiseta. El vídeo sí sirve para ver los hechos y poner en cuestión que, si había una traza ínfima del ADN de Pablo en el pecho, habría llegado ahí por contaminación. Si Pablo hubiese llevado la camiseta cubriendo la cabeza, se habrían encontrado cantidades abundantes de su ADN. Este es el contexto en el que se ve la camiseta en el vídeo del asesinato: Entran dos personas a la casa, atan a las víctimas, las golpean salvajemente y parece que las interrogan –no hay sonido- y luego las matan con una pistola. Se ponen a revolver todo buscando algo que puede ser droga o dinero. Uno de los perpetradores se quita esta camiseta que le cubría la cabeza, se limpia el sudor y sale de la imagen. De esa secuencia se extraen las fotos que son pruebas de cargo de Pablo. Se puede ver perfectamente que el perpetrador se frota el sudor de la frente. Es junio en Florida, al amanecer hace mucho calor. Lo lógico es que esté sudando mucho. No hace falta ser experto en ADN en vista de estos datos para deducir que, si Pablo fuese el perpetrador, la camiseta estaría repleta de ADN. No es el caso. Esa traza mínima podría haber llegado a la camiseta por contaminación. Se determinó que había mucho ADN de las tres víctimas y de otras dos personas no identificadas. Que nosotros sepamos, la fiscalía no ha iniciado ninguna diligencia para identificar a esas dos personas no identificadas. 

Para entender cómo funciona la prueba de ADN y las irregularidades a las que estuvo sujeta esta prueba, es necesario mencionar algunos detalles para los legos en esta ciencia. La camiseta se le entregaron a la perita en un sobre de papel que estaba parcialmente abierto. Es decir, que no se puede excluir que haya habido contaminación de otros ADN por negligencia en la custodia de pruebas. Si se consulta a los peritos especialistas en ADN sobre cómo puede adherirse ADN de un lugar a otro, todos afirman que en un roce con la mano u otra parte del cuerpo puede saldarse con el trasvase de ADN o no. Si el ADN es de origen líquido, como lo es el sudor, se adhiere con muchísima facilidad y es muy resistente al paso del tiempo. El ADN líquido permanece en los soportes (tejidos o superficies) años después. También puede pasar ADN por contacto indirecto de prenda con prenda, en cantidades pequeñas. Por tanto, esa pequeña mancha de ADN en la camiseta puede ser debida a contaminación indirecta, pero de ningún modo es probatorio de que Pablo Ibar se secase la frente con ella.

  • ¿Cómo se realizó el reconocimiento facial?

Además de estas pruebas de ADN no concluyentes, dos expertos de reconocimiento facial afirman que el perpetrador no es Pablo en el juicio de 2018-2019. Recordemos que la familia de Pablo mandó realizar esa prueba y su primer abogado no la presentó al acto de juicio de 1997 por negligencia. Veamos, pues, qué es lo que declaran en el acto de juicio.

Uno de los expertos es el que trae la defensa de Pablo: Este experto afirma que hay diferencias importantes en la forma de las cejas y los labios, además el mentón tampoco coincide. Añade, por último, que esta imagen borrosa no cumple los requisitos mínimos internacionalmente reconocidos para la ciencia de reconocimiento facial que permita afirmar o descartar que se trata de Pablo. Por tanto, no sirve como prueba. Este experto es una eminencia a nivel internacional y trabaja como perito para muchos casos de lo que antes se llamaba Scotland Yard en el Reino Unido, hoy MI5. 

La fiscalía citó a otro experto, esta vez del FBI, para disponer de una segunda opinión y poder rebatir las conclusiones del experto de la defensa en el caso de que este no fuese lo suficientemente riguroso o su informe estuviese viciado. Este experto viene a decir lo mismo que el experto que presentó la defensa de Pablo Ibar. En el contrainterrogatorio se le preguntó por qué no podía afirmar que no era Pablo. Y dijo que las imágenes no tienen la resolución suficiente como para poder afirmar o negar tal cosa. Por tanto, coinciden ambos expertos en que esa prueba no sirve para determinar la autoría del crimen. Es necesario reseñar que los miembros del jurado escucharon los testimonios de los expertos en reconocimiento facial en el acto de juicio.

En la próxima entrega (número IV) se analizarán otras pruebas que han sido esgrimidas en su contra. Para leer más PINCHE AQUÍ

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