Catalina de Erauso | Versos abrogados y los versos satánicos
Los versos abrogados se determinan aplicando la azora 2:106 y los eruditos deben estudiar este asunto cuando están haciendo méritos para convertirse en imames. De ahí que sea muy extensa literatura al respecto.
La abrogación es parte del islam. Unos versos son válidos y otros no lo son según el verso 2:106. Ahora bien, ¿qué pasaría si hubiese un error intencionado de traducción de ese verso? Esta cuestión es importante porque el 90% de los musulmanes no sabe hablar árabe.
El verso sobre la lapidación
Si un verso está o no abrogado puede decidir entre la vida y la muerte. Con los datos que se conocen sobre la pena de la lapidación, la posición del islam es muy delicada, más aún si se tiene en cuenta el siguiente hadiz (Sunan Ibn Majah 1944, libro 9, Hadiz 100) catalogado como Hasan o bueno. Aishah era la niña esposa de Mohamed.
- Se narró que ‘Aishah dijo: “El Verso de la lapidación y de amamantar a un adulto fue revelado diez veces, y el papel estaba conmigo debajo de mi almohada. Cuando el Mensajero de Allah murió, estábamos preocupados por su muerte, y una oveja domesticada entró y se lo comió”. Sunan Ibn Majah 1944, libro 9, Hadiz 100
¿Quiere esto decir que hubo una revelación divina ordenando la lapidación que desapareció porque una oveja engulló el soporte en el que estaba escrita? ¿La olvidaron los fieles? ¿No se recitaba entonces? Una nota a pie de página en la colección de hadices en sunnah.com explica que «Estos versos fueron abrogados en la recitación pero no en la ejecución de la orden.» Es decir, no se encuentra ese verso en el corán Hafs que podríamos catalogar de canónico por ser el corán al que se adhieren más fieles a nivel mundial.
Es una argumentación, cuando menos, extraña porque en la época se escribía en pergamino, material imposible de masticar y comer por una oveja al ser las ovejas herbívoras. El papel, invento chino, fue introducido en una época posterior, en concreto, a partir del año 751 en Arabia, un siglo después de la muerte de Mahoma. El relato de ese hadiz es un siglo anterior. Por tanto, parte del relato es falso. El reto teológico para los eruditos islámicos es de un calibre inusitado a día de hoy.
Debido a las contradicciones expuestas, es bueno reflexionar sobre si el versículo que se cita está abrogado o no. El mero hecho de que los índices de analfabetismo hayan bajado considerablemente a nivel mundial, pone a los imames contra las cuerdas porque es difícil encontrar respuestas plausibles a todas esas contradicciones. De ahí, que esté prohibido a los musulmanes dudar de la veracidad de sus textos sagrados. El príncipe saudí Bin Salman ya afirmó a principios de la década de 2020 que casi la totalidad de los hadices no merece credibilidad. Las razones que expuso son igualmente válidas para el corán. Creo que estamos a poco tiempo de que afirme algo parecido sobre él.
El efecto de las traducciones inexactas y los versos abrogados
En lo que sigue se analizará el problema de la traducción, precisamente en lo que se refiere a la palabra abrogación, que afecta a algunos de los versículos del Corán, en concreto al versículo 2:106. Para abordar esta cuestión, se hará mención a solo dos traducciones disponibles en el mercado.
2:106. Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Alá es omnipotente?
2:106 “Si abrogamos o hacemos que se olvide cualquier signo, traemos otro mejor o similar a él. ¿No sabes acaso que Al-lah tiene el poder de hacer todo lo que le place?”
Si analizamos estas dos traducciones al español, constatamos que una de ellas emplea la palabra signo y la otra aleya o verso (16:101). La palabra que se traduce por verso ha sido traducida en otras partes del Corán como signo también. El mismo corán admite que los que conocían a Mahoma lo tildaban de defraudador.
16: 101. Cuando sustituimos una aleya por otra -Alá sabe bien lo que revela- dicen: «¡Eres sólo un falsario!» Pero la mayoría no sabe.
Algo parecido ocurre con la palabra abrogación del versículo 2:106. La palabra en cuestión es nasaja. Ibn Kathir (fallecido en 1373 en Siria), que es el exegeta más reputado de todos los tiempos, era consciente de la controversia que generaba esa palabra y debatió el significado de la misma en su exégesis del corán largo y tendido.
La explicación de Ibn Kathir
Dedica un apartado entero a explicar la palabra nasaja 364-370 en su versión pdf cuando explica la aleya 2:106. Ibn Kathir explica que el significado literal de la palabra nasaja es «copiar un libro» (página 366). Añade que la palabra solo se da con órdenes, prohibiciones y peticiones de permiso (página 366) y explica que significa retirar, abrogar, derogar, posponer, borrar etc. Después, nombra a otros autores anteriores que tradujeron esa palabra en el versículo 2:106 como borrar, posponer o abrogar. Ahora bien, Ibn Kathir informa que Ibn Abi Najih dijo que Mujahid dijo que significaba que se conservaba la palabra pero se cambiaba el significado. No da más detalles.
Para contextualizar el significado de derogación, Ibn Kathir recurre a los judíos. «La abrogación se da a pesar de que los judíos la niegan» es el título de todo un capítulo. En este capítulo explica que el nasaja es un test de Alá por medio del cual él da unas órdenes y después las contradice para ver si los creyentes le obedecen.
«Él prueba a Sus siervos y su obediencia a Su Mensajeros por medio del Naskh. Él ordena un asunto que contiene un beneficio que Él conoce y, luego, Él en Su sabiduría, lo prohíbe. Por lo tanto, la obediencia perfecta se logra adhiriéndose a sus mandamientos, siguiendo a sus mensajeros, creyendo en todo lo que transmiten, implementando sus órdenes y evitando lo que prohíben.» En un totum revolutum Ibn Kathir arremete contra los judíos afirmando que «las declaraciones de Alá aquí contienen tremendos beneficios, prueban que los judíos son incrédulos y refutan su afirmación de que nasaja no ocurre, que Alá los maldiga a los judios.»
Además continúa argumentando que la abrogación o nasaja es válida también para la abrogación de la biblia. Es decir, que el corán abroga la Biblia. ¿Cómo explica esta cuestión? Ibn Kathir asegura que hubo abrogaciones dentro de la propia Biblia -a la que los eruditos musulmanes consideran tergiversada, cuando les conviene – hubo también episodios de abrogación y cita cómo Dios permitió a las hijas de Adán casarse con sus propios hermanos, entre otros. Cita, además, un argumento muy manido en relato islámico. Los musulmanes consideran a Abraham profeta. Fue el primer musulmán porque fue hanif (3:67), es decir sumiso a Alá-Dios.
La obediencia bíblica según Ibn Kathir y los versos abrogados
Ahora bien, Ibn Kathir cuenta la historia bíblica de la obediencia de Abraham a Dios cuando este le ordenó sacrificar a su propio hijo de forma que «Alá ordenó a Abraham que sacrificara a su hijo, pero luego derogó ese mandato antes de que fuese implementado.» Si pregunta a un musulmán de a pie, le dirá que la desobediencia de Abraham es parte de la corrupción de la Biblia, que es un mantra muy manido. Seguramente, no les ha quedado claro el vínculo que existe entre los significados antagónicos de «copiar un libro» y «abrogar o derogar».
Si se hace una búsqueda de esta palabra en el Corán, encontramos los siguientes versos. Esa palabra aparece en las azoras 22:52, 45:29 y 7:154 y ha sido traducida como copia, inscripción, transcripción. Una tuitera exmusulmana me confirma que las palabras clave en 2:106, 22:52, 45:29 y 7:154 tienen la misma raíz y matices de significado relacionados con las palabras “copia, copiar, inscribir”. Ahora bien, ¿por qué habrían traducido los traductores del Corán palabras con la misma raíz con una diferencia tan significativa en 2:106? La clave está en la azora 22:52 que menciona a Satán. En este verso hay un problema teológico porque si se tradujese tal yo como reza la versión original del Corán, sería algo así como:
22:52 “Cuando mandábamos, antes de ti, a algún enviado o a algún profeta, siempre enturbiaba el Demonio sus deseos. Pero Alá transcribe/inscribe las sugestiones del Demonio y, luego, hace Sus aleyas unívocas. Alá es omnisciente, sabio.“
22:52 Y los que hemos sido enviados por ti de un mensajero, y no me importa a menos que quiera lanzar al diablo en su deseo, y Dios copia lo que el diablo lanza, y luego Dios gobierna sobre él, y Dios es omnisciente, omnisapiente.
Este verso así traducido nos dice que Alá acepta las sugerencias del Satán y hace de ellas versículos unívocos. Así las cosas, o bien Alá está a las órdenes de Satán o se deja influir por él y choca frontalmente con la teología judeo-cristiana en la que Dios es el máximo exponente del bien. Por tanto, parece que este versículo fue el motivo por el que se tradujo palabra nasaja en la aya 2:106 como abrogar o invalidar y no como copiar. Habrá que preguntar a los hablantes de árabe.
Algunas reflexiones
Dicho esto, el hecho de modificar el significado de la palabra por medio de la traducción ha tenido consecuencias fatales para el devenir del islam. Este versículo medinés (2:106) ha dado pie a un ingente debate entre los eruditos del islam debido a que se debía establecer qué azoras se abrogaban qué otras azoras según el criterio de la fecha de revelación. El imam Gazzali denominó a Mohamed como el «abrogador» de la Biblia.
Pero, al ser las revelaciones divinas algo que se transmitió de forma oral durante varias décadas sin orden alguno, primero hubo intentos de determinar la cronología aproximada de la revelación de las azoras que culminaron con el orden del orientalista alemán Nöldeke el siglo pasado que goza de prestigio internacional. Debido a este problema de fondo, se ha escrito una abundante obra de exégesis que trata sobre este tema de forma tal que se han establecido tres principios de abrogación que se expusieron en la entrega de ayer.
No todas las sectas islámicas aceptan el principio de abrogación que se practica con el Corán, palabra de Alá eterna e inalterable. Si no lo aceptan, tienen aún un problema mayor.
